LA PASIÓN EN EL EVANGELIO DE MATEO

.

Cada año en el Domingo de Ramos leemos una versión de la Pasión de Jesús según un determinado evangelio: este año corresponde al de Mateo, como el año pasado el de Lucas y el anterior el de Marcos. La pasión según el evangelio de Juan se lee, en cambio, todos los años el Viernes Santo.

No alternamos la lectura para aportar informaciones históricas complementarias. Sino para poder reflexionar en el significado de la muerte de Jesús según una comprensión diferente, de acuerdo al punto de vista de cada evangelio. Así Lucas comprende la muerte de Jesús como la de un Justo que ha sido asesinado, pero que es manifestado como inocente por Dios al resucitarlo de entre los muertos. Los hombres alcanzan la salvación cuando se convierten y reciben el bautismo para el perdón de sus pecados y para recibir una vida nueva. La resurrección de Jesús tiene un significado teológico; su muerte tiene un significado ejemplar, ya que evangelizadores como Esteban y Pablo recorrerán el mismo camino de sufrimiento de Jesús por anunciar la Buena Noticia.

Marcos comprende la muerte de Jesús como un rescate, como un precio para comprar la libertad de los que vivimos cautivos. Si Pedro se opone a que Jesús padezca es porque vive aún preso de los propios pensamientos humanos, tan alejado de los planes de Dios, que son los que hacen al hombre plenamente libre.

Juan comprende la muerte de Jesús como un paso de este mundo al Padre. Habiendo dado a conocer al que lo envió, retorna hacia Él para preparar una morada a los que han creído. Así, podremos estar donde está Jesús y hacer nuestro su gozo perfecto.

La versión de Mateo que hemos leído hoy interpreta la muerte de Jesús como la pasión de la palabra profética. Cada detalle aparece como cumplimiento de alguna profecía que había sido puesta por escrito. Jesús es reconocido por quienes lo aclaman como «el profeta de Nazaret en Galilea». Padece como los profetas anteriores, de quienes se burlaban como ahora se hace con él: «Profeta, adivina, ¿quién te ha pegado?».

En la Pasión según Mateo Jesús muere porque ha denunciado la ilusión que el ser humano mantiene en relación a su propia vida. Ya en el comienzo de su evangelio Mateo nos presenta a Jesús exhortándonos a tener una justicia mayor, no fundamentada en la ostentación de la oración, el ayuno o la limosna, sino en una vivencia de los mandamientos que está vivificada por la rectitud de la intención. Hacia el final nos recuerda los durísimos reproches contra aquellos que, como sepulcros blanqueados, ocultan su violencia y voracidad; contra los que en el cumplimiento meticuloso de determinadas prácticas terminan colando el mosquito y tragándose un camello, porque han descuidado lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad.

Escuchamos hoy este relato de la Pasión no para culpar a los protagonistas pasados de este drama, sino para reconocer estos reproches como una exhortación para nosotros. No podemos excusarnos diciendo que “Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros hermanos mayores, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas”, porque la historia nos muestra que después de Jesús se siguió enviando profetas, sabios y escribas; que igualmente se los ha matado y crucificado, azotado y perseguido de ciudad en ciudad, hasta nuestros días.

Escuchamos hoy el relato de la Pasión según Mateo porque Jesús todavía quiere reunir a los hijos de Dios, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos. Porque el Evangelio todavía sigue anunciando para nosotros la proximidad del Reinado de Dios, la bondad providencial y misericordiosa del Padre y conserva intactas las promesas hechas a cualquiera que realiza en su vida la justicia.

Escuchamos la pasión de Jesús, porque durante la misma él eligió callar, pues ya había anunciado el Evangelio. Nos ha dejado ahora a nosotros la palabra, para que nosotros enseñemos a todos a cumplir lo que él nos ha mandado. Y lo hacemos con la confianza de que no estamos solos, porque «estará siempre con nosotros hasta el fin del mundo».

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: