Mt 13,24-43. LA PLENA MADUREZ DE LOS JUSTOS

.

Jesús propuso otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.

Los siervos del amo se acercaron a decirle: “Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?”

El les contestó: “Algún enemigo ha hecho esto.”

Dícenle los siervos: “¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?”

Díceles: “No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquen a la vez el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recojan primero la  cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recójanlo en mi granero”»

Cuando despidió a la multitud se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo».

El respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga» (Mt 13,24-43).

.

Una siembra diferente

.

Jesús propone una nueva parábola, que comienza de un modo parecido a la del sembrador. Sin embargo se desarrolla de un modo diferente:

  • No sólo la semilla es buena, sino también el campo. No encontramos las piedras y espinas de la parábola anterior.
  • Aparece otro sembrador, que siembra con mala intención cizaña entre el trigo.
  • Se ordena no intervenir hasta el momento de la cosecha, para no arrancar el trigo con la cizaña. Es decir, se decide la convivencia de lo bueno y lo malo.

El centro de interés está en la diversidad de sembradores y la semilla que se diseminan.

.

Necesidad de discernir

.

Para distinguir claramente el trigo y la cizaña es necesario que la espiga madure hasta alcanzar su color dorado.

Se va sugiriendo un elemento fundamental de la parábola que es el discernimiento (el JUICIO) que valora las obras más allá de su primera apariencia.

Se ordena no intervenir hasta el momento de la cosecha, para no arrancar el trigo con la cizaña. Es decir, se decide la CONVIVENCIA de lo bueno y lo malo.

La interpretación alegórica de los elementos del relato Jesús no lo realiza inmediatamente. Antes proclamará otras parábolas. De este modo deja que el relato estimule la reflexión de sus oyentes.

.

La historia y su final

.

 

Como en el caso de la parábola del sembrador, también Jesús explica la alegoría del trigo y la cizaña, enumerando los elementos simbolizados en el relato:

.

  1. El Hijo del hombre           5. El Diablo
  2. Los hijos del Reino           4. Los hijos del Maligno
  3. El mundo                             6. El fin del mundo
  4. Los ángeles

.

La semilla ya no es la palabra sino las personalidades que brotan de la siembra.

El tiempo presente es de adversidad para Jesús y los discípulos. Pero, en el juicio futuro, llegara la derrota del reinado del mal y la instauración definitiva del Reinado de Dios.

Jesús no da esta explicación a las multitudes, a las que ya despidió. Son sus discípulos los invitados a discernir el significado de la parábola y a vivir a la luz del futuro glorioso que ya ha comenzado. Para eso necesitan perseverancia y fidelidad, ya que convivirán con el mal hasta la victoria de Dios.

El Evangelio cita palabras del libro de Daniel, que contenían una promesa de resurrección dirigida especialmente a los que habían muerto violentamente por mantener su fidelidad a la Alianza con Dios durante la persecución:

«Los doctos del pueblo instruirán a la multitud; mas sucumbirán bajo la espada y la llama, la cautividad y la expoliación, durante algún tiempo… Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno. Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad» (Dn 11,33; 12,2-3).

La exhortación a la paciencia que ofrece Jesús está suponiendo, entonces, la posibilidad del martirio.

.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Mt 13,1-23. SEMBRANDO LA BUENA NOTICIA

.

«Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía:

«El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!»

[…] Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.

El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.

El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.

Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno» (Mt 13,1-23).

.

Un recurso didáctico muy utilizado

.

En la predicación mediante parábolas nos encontramos con uno de los rasgos más distintivos de Jesús. En efecto, las cartas de Pablo, siendo más antiguas que los Evangelios, no contienen en sus exhortaciones parábolas. Y la Iglesia primitiva no creó nuevas parábolas, sino que sólo conservó y transmitió las atribuidas a Jesús.

En el ámbito judío los rabinos hicieron del mashal (la comparación o parábola) un recurso privilegiado de interpretación de la Escritura, especialmente en los comentarios o midrashim. Por eso una comparación entre las parábolas rabínicas y evangélicas permite ver que las semejanzas son debidas a la pertenencia a una tradición común. Las diferencias, en cambio, mostrarían la finalidad específica que Jesús les dio.

.

La herencia sapiencial y profética

.

La común pertenencia es, ante todo, a la TRADICIÓN SAPIENCIAL bíblica:

«Escucha mi ley, pueblo mío, tiende tu oído a las palabras de mi boca; voy a abrir mi boca en parábolas, a evocar los misterios del pasado» (Sal 78,1-2).

«Salomón pronunció 3000 parábolas y proverbios, y sus cánticos fueron 1005» (1 Re 5,12).

«El que aplica su alma a meditar la ley del Altísimo, la sabiduría de todos los antiguos rebusca, a las profecías consagra sus ocios, conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues de las parábolas penetra, busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas insiste» (Eclo 39,1-3).

Las parábolas transmiten SABIDURÍA, es decir, enseñan cómo vivir.

Pero de un modo más propio se destaca en Jesús el influjo de la TRADICIÓN PROFÉTICA bíblica.

«Hablaré a los profetas, multiplicaré las visiones, y por medio de los profetas hablaré en parábolas» (Os 12,11).

En este caso las parábolas exhortan a la conversión, a ser fieles a la ALIANZA con Dios.

.

Metáforas habituales y rasgos extraordinarios

.

Las parábolas de Jesús se basan en el repertorio tradicional de metáforas del judaísmo. En tiempo de Jesús la metáfora de un “Rey” siempre evocaba la imagen de Dios. Y una “viña” siempre simbolizaba al pueblo de Israel.

Sin embargo en las parábolas de Jesús aparecen rasgos extraordinarios. Por ejemplo la negativa de todos los invitados a asistir al banquete (Lc 14,16-24). Algo fuera de lo común señala el sentido de la enseñanza.

Las parábolas contienen roles con los que el oyente debe identificarse. El lector no puede decir que es una historia ajena, que no se refiere a él. Debe tener valentía y sinceridad para identificarse con alguno de los personajes. Puede tratarse de la suerte de alguno de los protagonistas (beneficio o desgracia). De ese modo al lector se le anuncia una Buena Noticia.

Pero también de una protesta de alguno de ellos: así la protesta de los que trabajaron todo el día contra la bondad del dueño del campo (Mt 20,11s) o del hermano mayor contra la indulgencia del padre del hijo pródigo (Lc 15,25ss). En este caso al lector se lo llama a la conversión.

.

Metáforas desarrolladas narrativamente

.

Jesús desarrolla su enseñanza en:

  •  pequeñas descripciones (las «semejanzas»)
  •  o en NARRACIONES de cierta extensión (parábolas en sentido estricto)

La narración contiene una serie básica de elementos y caracterísicas:

  1. Aparecen sólo los personajes indispensables: «Un hombre tenía dos hijos» (Lc 15,11). No suelen ser más de tres.
  2. No aparecen más de dos personajes a la vez. Los hermanos hablan sucesivamente con su padre (pero no entre ellos), igual que los obreros de la primera y la última hora.
  3. No hay escenas simultáneas. Describe el alejamiento del hijo menor, pero no dice qué siente mientras el Padre.
  4. La repeticiones contribuyen a acentuar el sentido. El hijo pródigo confiesa dos veces su pecado; tres veces se envía mensajeros para invitar a la boda; tres personas pasan junto al malherido… El acento es puesto en el último sujeto descrito (p. ej. El buen samaritano que auxilió al malherido).
  5. El relato se detiene cuando llega al punto de interés. ¿Se reconcilió el hermano mayor con el menor? ¿Dio fruto la higuera que se deja un año más? (Lc 13,6-9).

.

Una enseñanza práctica

.

Las parábolas concluye con una aplicación práctica (MORALEJA), que especifica el sentido global del relato: «así sucede también con todo el que…»

La llamada «parábola del sembrador» es más propiamente una ALEGORIA. Su interpretación no es global, sino que cada detalle tiene su significado particular. El mismo relato explica cada uno de los elementos:

.

Semilla                       ž         Palabra

En el camino              ž         Los arrebatados por Satanás

Entre piedras             ž         Los inconstantes en la tribulación

Entre espinas             ž         Los distraídos por preocupaciones

En tierra buena          ž         Los que practican la Palabra

.

El tema de la comparación es la diversa RECEPTIVIDAD de la Palabra, que es esparcida universalmente. Concluye con la descripción de la tierra que fructifica. Es lo que más interesa en la narración.

El rendimiento habitual del cultivo en aquel tiempo estaba entre el 7 y el 11 x 1. El botánico romano Columela menciona el 4 x 1 (Sobre el Campo III,3,4). Por eso es una proporción extraordinaria el 100, 70 o 30 x 1. Corresponde a la ABUNDANCIA de los tiempos mesiánicos:

«De cuanta semilla sea plantada en ella, una medida producirá mil, y cada medida de aceitunas producirá diez tinajas de aceite» (1 Hen 10,19).

Tratándose de seres humanos libres, la actitud de aceptación y asimilación de la Palabra del Reino no es totalmente pasiva. Pero la imagen fija del terreno aplicada a cada una de las actitudes está suponiendo la necesidad de otros factores para que la semilla llegue a dar fruto: la preparación del terreno o el riego del sembrado.

De esta manera, aunque la parábola interpela primariamente al lector para que asuma la actitud de recepción adecuada, secundariamente compromete al evangelizador a esforzarse para disponer las condiciones necesarias para que de fruto lo que él ha anunciado en la predicación.

.

Jesús utilizó como base de su predicación el lenguaje metafórico de las parábolas, que son una manera «no dogmática» de hablar de Dios. Esa manera no pretende testimoniar cómo se pensó siempre sobre Dios. No quiere prescribir (definir) cómo hay que pensar sobre Él. Quiere animar a pensar en forma siempre nueva y diferente sobre Él.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Mt 28,16-20. VAYAN, Y HAGAN QUE TODOS LOS PUEBLOS SEAN MIS DISCÍPULOS.

.

Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo» (Mt 28,16-20).

.

Fue llevado al cielo

.

La escena de la Ascensión de Jesús a los cielos es propia del evangelista Lucas:

  •  MATEO incluye el mandato misionero, pero concluye el Evangelio con la promesa de estar con los discípulos «todos los días hasta el fin del mundo» (28,20). No desaparece ante ellos…
  •  MARCOS menciona la elevación de Jesús (16,19), pero es claro que todo el pasaje 16,9-20 ha recogido los relatos de Juan y de Lucas.
  •  JUAN no describe la Ascensión; solo dice que Jesús está por subir «al Padre» (20,17), pero después de eso se sigue manifestando todavía a los discípulos (20,19-21,14).

.

Lucas presenta dos relatos de la Ascensión, con diferencia de fechas:

«Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo» (Lc 24, 51).

«fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos» (Hch 1,9).

«El primer día de la semana» (Lc 24,1.13)

«apareciéndoseles durante cuarenta días» (Hch 1,3).

 Tiempo de las manifestaciones
El EVANGELIO concluye el mismo día de la Resurrección. Las únicas manifestaciones de Jesús son ante Simón (no relatada: 24,34), a los discípulos de Emaús y a los Once (24,35-36).

Los HECHOS comienzan con la Ascensión de Jesús, sin definir la cantidad de apariciones de Jesús.

  • se apareció a Cefas
  • y luego a los Doce;
  • después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron.
  • Luego se apareció a Santiago;
  • más tarde, a todos los apóstoles (1 Co 15,5-7).

Este periodo permite integrar los datos de una tradición muy antigua no registrada en los otros Evangelios.

El acontecimiento Pascual

.

¿Cómo explicar estas diferencias de fechas de la Ascensión en dos escritos de un mismo autor (cf. Hech 1,1-2; Lc 1,1-3)? Una comparación con el ciclo joánico puede ayudar a responder.

En JUAN el mismo día sucede la Resurrección (20,8), la Subida de Jesús (20,17) y el don del Espíritu Santo a los apóstoles (20,22). De esta manera se destaca la unidad de los distintos aspectos de un único acontecimiento.

En HECHOS se separan temporalmente estos aspectos, para poder establecer una comparación con otros episodios de la historia de salvación:

PRIMERA ALIANZA

  • Salida de Egipto
Moisés estuvo en el Monte con YHWH cuarenta días (Ex 34,24) Cincuenta días después de la Pascua se recibe la Ley (Lv 23,16)

NUEVA ALIANZA

  • Resurrección de Jesús
durante cuarenta días Jesús se aparece a los suyos (Hch 1,3). el día de Pentecostés los discípulos reciben el Espíritu Santo (Hech 2,4)

.

Jesús vendrá así como lo han visto subir al cielo

.

Si bien no encontramos en los otros Evangelios una escenificación de la Ascensión, sí encontramos en otros escritos algunas descripciones de la venida final de Jesús desde el Cielo:

 «El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro  del Señor en los aires» (1 Tes 4,16-17).

 «Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria» (Mt 24,30).

 «Mirad, viene acompañado de nubes: todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron» (Ap 1,7).

Lucas toma estas imágenes de la tradición y las desarrolla en sentido inverso: Jesús subió al Cielo del mismo modo como se espera que retorne desde allí. Otros escritos desarrollarán, por su parte la misma escena, extendiéndola también a los redimidos:

 «Subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres. ¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo» (Ef 4,8-10).

 Los mártires «subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos» (Ap 11,12).

.

¿Por qué siguen mirando al cielo?

.

Lucas atiende en Hechos una inquietud que había estado presente en todo su Evangelio: el momento de la llegada del Reino de Dios:

 Jesús «estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro» (Lc 19,11).

 «Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas…» (24,21).

 Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» (Hech 1,6).

El apóstol Pablo había muerto con la esperanza de encontrarse entre «los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor» (1 Tes 4,15). El transcurso de los años aumentaba la ansiedad en algunos, mientras que otros comenzaban a dudar de que Jesús retornara:

 «Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos, que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado» (2 Tes 2,1-2).

 «¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación»… El señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan (2 Pe 3,4.9).

.

«No les corresponde a ustedes conocer el momento»

.

Lucas responde a la inquietud dirigiendo la atención de los discípulos hacia la misión que Jesús les encomienda:

«No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra» (Hech 1,7-8).

Para Lucas la venida gloriosa de Jesús no es su resurrección y la presencia del Paráclito (como en Juan), sino la venida al final de los tiempos; mientras tanto, «él debe permanecer en el cielo hasta el momento de la restauración universal» (Hech 3,21).

La partida de Jesús deja espacio para la misión de la Iglesia. Puede enfrentarse al retraso de la parusía dando al presente una tarea positiva que siempre se va completando.

También en Mateo se encomienda una misión a los discípulos, más amplia que la que ya habían desempeñado. Ya no limitada «a las ovejas perdidas del pueblo de Israel» (Mt 10.6):

«Haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y ENSEÑÁNDOLES a guardar todo lo que yo os he MANDADO» (Mt 28,19-20).

Quienes acepten el testimonio de los Apóstoles deben estar dispuestos a que el anuncio de la resurrección  transforme sus vidas: recibiendo las enseñanzas  de Jesús y practicando todo lo que él ha mandado.

.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Jn 14,15-21. ME VOY Y VOLVERÉ A VOSOTROS

.

Durante la Última Cena Jesús dijo a sus discípulos: «Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes. No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes. El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Jn 14,15-21).

.

Jesús promete un regreso

.
«Volveré a vosotros» (14,18). En el Evangelio de Juan esta promesa de Jesús no se refiere a la Parusía. Ése es el caso de Lucas (Hechos 1,11) o de las cartas de Pablo (1 Tes 4,16-17). En Juan el retorno de Jesús está relacionado con la venida del que es llamado Paráclito. Se trata de la asistencia a los discípulos en el tiempo de la ausencia de Jesús. O, mejor dicho, de una nueva forma de presencia de Jesús.

.

El Padre les dará otro Paráclito.

.
El Paráclito es mencionado en la literatura joánica en dos contextos muy diversos, pero no desvinculados:

griego PARA = «al lado de» – KLETOS «llamado» (latín AD – VOCATUS)
Significado de la expresión: Es el que es llamado para estar al lado de alguien.

  • Jesús dice en el sermón de la Cena: «Yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito» (Jn 14,16).
  • El Apóstol dice en su exhortación: «Paráclito tenemos ante el Padre, Jesucristo el Justo» (1 Jn 2,1). Jesús es el principal Paráclito. Está junto a Padre para interceder por los pecadores.

Mientras tanto, el Espíritu Santo permanece junto a los discípulos para asistirlos. Ellos no quedan solos después de la partida de Jesús.

.

El Espíritu Santo y el Paráclito

.
En el sermón de la Cena hay cinco promesas de la venida del Paráclito, y en todos estos textos se lo identifica con el Espíritu Santo. Sin embargo no es lo mismo decir «Paráclito» y decir «Espíritu Santo».

  • Pues el ESPÍRITU es mencionado también en el diálogo de Jesús con Nicodemo, como principio de vida y de regeneración. Esto está en consonancia con toda la consideración bíblica del Espíritu de Dios.
  • En cambio la expresión PARÁCLITO muestra al Espíritu en cuanto que asume las funciones de Jesús cuando él ya no está. Según Juan, después de su glorificación junto al Padre, la venida de Jesús a sus discípulos se da mediante el envío del Paráclito: él es respecto a Jesús lo mismo que Jesús es respecto al Padre.
  1. El PADRE es manifestado por JESÚS a los Discípulos
  2. JESÚS es hecho presente por el PARACLITO en los Discípulos
    .

Jesús y el otro Paráclito

.

Jesús y el Espíritu son dos sujetos distintos. Pero en el Evangelio de Juan aparecen caracterizados de un modo muy semejante. El Paráclito realiza la misma obra de Jesús con y en los discípulos.

Jesús El otro Paráclito
 Procede del Padre 5,43 15,26
 Es enviado por el Padre 14,24 14,26
 Es un don del Padre 3,16 14,16
 No es acogido por el mundo 5,43 14,17
 Es acogido sólo por los creyentes 1,12 14,17
 Es visto sólo por los creyentes 14,19 14,17
 Está con y en los discípulos 14,20 14,16
 No habla por propia autoridad 7,17 16,13
 Da testimonio 3,11 15,26
 Enseña 8,20 14,26
 Conduce a la verdad 14,6 16,13
 Anuncia 4,25 16,14

.

Las funciones del Paráclito

.

El verbo parakalein, del que deriva la palabra Paráclito, tiene un sentido muy amplio, y sus matices son asumidos en los pasajes del discurso de Jesús en que aquel es mencionado:

  • Pedro exhorta a los peregrinos y habitantes de Jerusalén (Hech 2,40).
  • El eunuco etíope ruega a Felipe que le explique un texto (Hech 8,31).
  • Pablo y Silas animan a los hermanos de Filipos (Hech 16,40).
  • Los sumos sacerdotes acusan a Pablo ante Festo (Hech 25,2).
  • Pablo aconseja a la tripulación del barco que coman (Hech 27,33).
  • Pablo prisionero tiene el consuelo de encontrarse con otros creyentes al llegar a Pozzuoli, camino a Roma (Hech 28,14)

Este último matiz ha llevado a que a menudo se traduzca Parakletos como Consolador. Sin embargo ése es un participio activo (gr. Parakletor: como el rol que intentan desempeñar los amigos de Job [16,2]), mientras que en Juan es pasivo.

Por eso lo mejor es simplemente transcribirlo como el Paráclito, entendiendo que es el que ha sido convocado en nombre de Jesús para estar junto a los discípulos, desempeñando las diversas funciones significadas por el verbo parakalein.

.

Estará con los discípulos.

Las cinco promesas de la venida del Paráclito en el sermón de la Cena van explicitando las diversas funciones del Paráclito. Según la PRIMERA PROMESA el Espíritu Santo permite superar la soledad de los discípulos después de la partida de Jesús. ESTAR con ellos es su primera función:

«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes. No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes» (14,15-18).

Los discípulos verán a Jesús en el Paráclito, y podrán seguir experimentando su presencia a través de él. Ése es el modo cómo Jesús vuelve a los suyos y continúa estando con ellos.
Si Tomás se resistió a creer, fue por no comprender que es más dichoso quien sólo ve a Jesús por el Paráclito.

.

Enseñará a los discípulos

.

Conforme a la SEGUNDA PROMESA, el Paráclito tiene una función didáctica respecto a los discípulos. Está con ellos para ENSEÑAR:

«Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho» (14,26).

Esta función se manifiesta también en la QUINTA PROMESA:

«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo» (16,12-13).

Juan es bastante diferente a los otros Evangelios. Esta promesa quiere mostrar que las afirmaciones de este Evangelio no son una innovación respecto a los anteriores, ya que son enseñadas por el Paráclito.

Jesús no podía enseñarlas antes debido a la poca capacidad de los discípulos. El Paráclito no sólo recuerda, sino que también enseña a comprender lo que ya antes enseñó Jesús. El Paraclito, pues, no añade otra revelación, sino que profundiza la misma acción de Jesús quien reveló al Padre.

.

Dará testimonio

.

Según la TERCERA PROMESA, el Paráclito tiene una función forense: TESTIFICAR en favor de Jesús ante el mundo que lo odia. Ese testimonio  también deberán ofrecerlo los discípulos con su sangre:

«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio» (15,26-27).

Una función relacionada, pero esta vez acusatoria, aparece en la CUARTA PROMESA. Con la presencia del Paráclito los discípulos se encontrarán en una situación mejor que la que tenían cuando estaba Jesús entre ellos, pues el Paráclito transforma la vida de los discípulos, haciendo de ella una prueba que deja sin argumento (gr. elenkhei):

«Les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré. Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio» (16,7-8).

La vida de los creyentes debe ser tan recta que muestre al mundo que el pecado está en no creer en Jesús; debe mostrar que la justicia estaba de parte de Jesús, el inocente, a quien Dios ha glorificado; los discípulos deben demostrar que ya pueden superar el poder del mal, que ha quedado vencido: «El príncipe de este mundo ya está juzgado» (16,11) y condenado.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Jn 14,1-12. VER AL PADRE

.

Durante la última cena, Jesús dijo a sus discípulos: «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya reparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy».

Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?».

Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».

Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta».

Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre» (Jn 14,1-12).

.

El testamento del Maestro

.

Algunos personajes importantes en los relatos bíblicos dejan un legado espiritual a los suyos:

  • Isaac: Gn 27
  •  Jacob: Gn 49
  •  Moisés: Dt 31-33
  • Josué: Jos 24
  •  Samuel: 1Sam 12
  •  Pablo: Hech 20

 

a) Tienen clara conciencia de que el fin está próximo.

b) quieren a los suyos (los hijos, los discípulos) cerca de sí.

c) recuerdan acontecimientos o palabras importantes de su vida.

d) dirigen la mirada al futuro y hace recomendaciones

También Jesús en los discursos de despedida de Jn 13-17

  • Jesús habla de su partida (13,33.36; 14,3-5.28; 16,4-7)
  •  Jesús quiere que los suyos permanezcan en él y den fruto (15,1-17)
    •  exhorta a que sean servidores lo mismo que él (13,14.15-17)
    •  que crean en él y en el Padre (14,1.11)
    •  Jesús da un mandamiento nuevo (13,34-35; 15,12-13.17)
  •  Jesús ruega al Padre por la unidad de los discípulos y de los futuros creyentes (17,11.21)

.

La partida

.

Como los patriarcas, también Jesús se dirige a los suyos con un lenguaje paternal:

  •  Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros (Jn 13,33)
  •  Oíd, hijos de Jacob, y escuchad a Israel, vuestro padre (Gn 49,2)
  •  Ahora, hijos míos, que cada uno ame a su hermano (Test Gad 6,1)
  •  Ahora, hijos míos, os conmino a que guardéis los mandamientos del Señor… Hijos míos, amaos unos a otros y no andéis examinando la maldad de vuestro hermano  (Test Zabulón 5,1; 8,5)

Jesús anuncia su partida, pero de un modo distinto de todos los que se ven enfrentados con la inminencia de la muerte, como sucede en otros textos bíblicos, incluso evangélicos.

  • José dijo a sus hermanos: «Yo muero, pero Dios se ocupará sin falta de vosotros» (Gn 50,24).
  •  David, dijo a su hijo: «Yo me voy por el camino de todos. Ten valor y sé hombre» (1 Re 2,2).
  •  Jesús anunció: «el Hijo del hombre se va, como está escrito de él» (Mc 14,21).

En Juan la partida de Jesús es un retorno al lugar desde dónde él ha venido.

  • «Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado» (Jn 7,33)

.

La Casa del Padre

.

«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí» (Jn 14,1)

Pedir confianza en Dios en un momento como ese es algo muy razonable. Pero pedir que crean en el hombre cuyo mensaje a sido rechazado y que anuncia su muerte inminente es mucho más arriesgado. Por eso Jesús sigue explicando lo que significa su partida:

«En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya reparado un lugar, vengo otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes» (Jn 14,2-3)

Jesús parte, pero regresará para que sus discípulos puedan estar con él. Es una palabra de esperanza para los que tienen fe. Debemos recordar otras afirmaciones relacionadas:

  •  A LOS QUE NO CREEN les dijo: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir» (8,21).
  •  A sus DISCÍPULOS acababa de decirles: «Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros… Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde» (13,33.36).

.

El Camino, la Verdad y la Vida

.

La imagen del CAMINO es usada con frecuencia para significar la orientación de la vida humana y las decisiones que llevan a su realización:

  •  «Vayan por el CAMINO que el Señor, su Dios, les ha trazado, para gozar de una larga VIDA en la tierra de la que van a tomar posesión» (Dt 5,33).
  •  «Muéstrame, Señor, tus CAMINOS, enséñame tus senderos» (Sal 25,4).
  •  «Envíame tu Luz y tu VERDAD: que ellas me ENCAMINEN y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas» (Sal 43,3)

Si la Ley, era considerada Camino y Verdad que lleva a la Vida, Jesús se presenta a sí mismo como aquel que expresa en plenitud la revelación de Dios que lleva a los hombres a encontrarse con el Padre y obtener de Él la Vida.

.

Ver a Dios

.

El pedido de Felipe es un eco del que ha hecho Moisés, y que representa el anhelo de toda persona religiosa:

«Por favor, muéstrame tu gloria» (Ex 33,18).

Pero Moisés recibe una respuesta negativa, que expresa la distancia infinita entre el Dios Todopoderoso en Inmortal y la creatura defectuosa y mortal:

«Yo haré pasar junto a ti toda mi BONDAD y pronunciaré delante de ti el nombre de YHWH, porque yo concedo mi favor a quien quiero concederlo y me compadezco de quien quiero compadecerme. Pero tú no puedes ver mi rostro, añadió, porque ningún hombre puede verme y seguir viviendo» (Ex 33,19-20).

Sin embargo la respuesta muestra que Dios igualmente se manifiesta al hombre, haciéndole experimentar lo propio de su Vida. Dios obra en la historia y los seres humanos advierten su presencia y actuación en la bondad de lo que realiza en sus vidas.

.

… y seguir viviendo

.

Porque los seres humanos advierten la presencia de Dios en sus obras de bondad, por eso otros textos se animan a contradecir el principio que afirma «Nadie ha visto jamás a Dios» (Jn 1,18):

  •  «Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: «He VISTO a Dios cara a cara, y he salido con vida» (Gn 32,31).
  •  «Luego Moisés subió en compañía de Aarón, Nadab, Abihú y de setenta de los ancianos, y ellos VIERON al Dios de Israel. A sus pies había algo así como una plataforma de lapislázuli, resplandeciente como el mismo cielo» (Ex 24,9-10).
  •  «Tú, YHWH, estás en medio de este pueblo; te dejas VER claramente cuando tu nube se detiene sobre ellos; y avanzas delante de ellos, de día en la columna de nube, y de noche en la columna de fuego» (Nm 14,14).
  •  «¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos VEN con sus propios ojos el regreso de YHWH a Sión» (Is 52,8).

.

Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí

.

En el discurso de despedida del Evangelio, se afirma lo que se anticipaba en el Prólogo del mismo:

«Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre» (Jn 1,18).

 Las palabras dirigidas a Felipe quieren hacerle comprender que en la historia concreta de una persona que ha habitado en nuestro mundo, en la vida de Jesús, se ha manifestado de un modo pleno y totalmente transparente la actividad de Dios, su bondad, su sabiduría, lo que quiere para la vida de los hombres.

Pero esa visión del Padre en Jesús debe prolongarse en la realización de las mismas OBRAS de bondad, que él nos encomienda continuar.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Jn 10,1-10. «YO SOY EL PASTOR, EL BUENO»

.

Dijo Jesús a los fariseos: «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia» (Jn 10,1-10).

.

.

Juan y los Evangelios Sinópticos

.

El discurso del Evangelio de Juan evoca las parábolas de los sinópticos sobre el pastor (Mt 18,12-14; Lc 15,4-7), aunque:

  •  allí se aplica al ejercicio de la misericordia hacia los descarriados como imitación del amor de Dios.
  •  En Juan es ocasión de la Revelación de Jesús, que no sale a buscar, sino que llama y los que le pertenecen «lo siguen».
  •  En los sinópticos se presenta la solicitud del pastor como algo obvio:«¿Quién de vosotros… no sale a buscar?», y que debiera ser imitado por todos los lectores.
  •  En Juan Jesús es un Pastor que se diferencia de otros muchos por ser «el Bueno».

.

El Pastor de Israel

.

El Evangelio de Juan supone la imagen de Dios como el único Pastor de su pueblo:

«Como un pastor YHWH pastorea su rebaño: recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas» (Is 40,11).

Pero también conoce que Dios confió a algunos de sus siervos el encargo de conducir sus ovejas según su voluntad:

Tú guiaste a tu pueblo cual rebaño por la mano de Moisés y de Aarón (Sal 77,21).

 Habló Moisés a YHWH y le dijo: «Que YHWH, Dios de los espíritus de toda carne, ponga un hombre al frente de esta comunidad, uno que salga y entre delante de ellos y que los haga salir y entrar, para que no quede la comunidad  de YHWH  como rebaño sin pastor».

Respondió YHWH a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el espíritu, impónle tu mano, y colócalo delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la comunidad para darle órdenes en presencia de ellos» (Nm 27,15-19).

 Y eligió a David su servidor, le sacó de los apriscos del rebaño, le trajo de detrás de las ovejas, para pastorear a su pueblo Jacob, y a Israel, su heredad (Sal 78,70-71).

.

Los malos pastores y el pastor esperado

.

Finalmente, el Evangelio conoce también la tradición profética que denunció el mal desempeño de los dirigentes del pueblo (reyes y sacerdotes) durante la época monárquica:

 ¡Ay de los pastores que dejan perderse y desparramarse las ovejas de mis pastos! – oráculo de YHWH -. Pues así dice YHWH, el Dios de Israel, tocante a los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado las ovejas mías, las empujasteis y no las atendisteis. Mirad que voy a pasaros revista por vuestras malas obras – oráculo de YHWH – (Jer 23,1-2).

 ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño? Vosotros os habéis tomado la leche, os habéis vestido con la lana, habéis sacrificado las ovejas más pingües; no habéis apacentado el rebaño (Ez 34,2-3).

Por eso se esperaba que el rey Mesías fuese el pastor que cuidara de Israel, como lo había hecho David.

Yo [YHWH] vendré a salvar a mis ovejas para que no estén más expuestas al pillaje; voy a juzgar entre oveja y oveja. Yo suscitaré para ponérselo al frente un solo pastor que las apacentará, mi siervo David: él las apacentará y será su pastor (Ez 34,22-23).

.

El comienzo del discurso de Jesús

.

El amén, amén  es propio del Ev de Juan. Aparece allí 25 veces, para anunciar una verdad nueva o para superar un malentendido:

  • «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre  el Hijo del hombre» (Jn 1,51).
  •  «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo» (6,32).
  •  «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy» (8,58).

En este caso el doble amén que introduce el discurso del Pastor enlaza la discusión anterior sobre el ciego de nacimiento. En medio de esta discusión se presenta un ofrecimiento de salvación bajo la forma de parábola (10,6).

.

Ovejas que necesitan ser guiadas

.

En el Evangelio de Juan siete signos o prodigios van manifestando de una manera creciente la identidad de Jesús. Los signos están asociados a una declaración de Jesús:

 multiplicación de los panes   ž               Yo soy el pan de vida (6,35).

 curación del paralítico   ž                       Yo soy la luz del mundo (8,12).

 resurrección de Lázaro   ž                     Yo soy la resurrección (11,25).

 curación del ciego   ž                             Yo soy la puerta de las ovejas (10,7).

                                                             ž Yo soy el Pastor, el Bueno (10,11).

¿Por qué vincular a la ceguera el Pastor, y no la Luz? Tal vez Juan recoge la imagen de la tradición visionaria judía. Allí se describe a Israel guiado en el desierto por una oveja (Moisés) e introducido en Canaán por otra oveja (Josué). En ambos casos el resto del rebaño estaba ciego:

«Las ovejas cruzaron el agua y salieron al desierto, donde no hay agua ni hierba, y empezaron a abrir los ojos y ver. Vi que el dueño de las ovejas las apacentaba y daba agua y hierba, y aquella oveja iba guiándolas… Unas veces se abrían sus ojos y otras se cegaban, hasta que surgió otra oveja, que las condujo e hizo volver a todas, y se abrieron sus ojos» (1 Henoc 89,28.41)

La misma tradición describe que en la época helenística muchas ovejas del rebaño se volvieron sordas. Pero con la llegada del Reino mesiánico todas llegarían a ver:

He aquí que nacieron corderos de aquellas ovejas blancas y comenzaron a abrir sus ojos, a ver y a gritar a las ovejas. Pero las ovejas no les gritaban, ni escuchaban sus palabras, sino que eran sordas en extremo, y sus ojos eran total y absolutamente ciegos […Finalmente] todas las ovejas fueron convocadas a la casa, que no tenía cabida para todas. Los ojos de todas estaban abiertos: veían bien y no había entre ellas ninguna que no viera  (1 Henoc 90,6-7.34-35).

La tradición visionaria posterior vinculará la luz y el pastor a la Ley:

«Los pastores, las luces y las fuentes tenían su origen en la Ley, y cuando desaparezcamos, la Ley continuará. Por tanto, si tomáis en serio la Ley y os decidís por la sabiduría, entonces, la lámpara no faltará, el pastor no perecerá y la fuente no se secará» (2 Baruc 77,13-16).

Pero Juan relaciona la Luz con Jesús, a quien considera el Revelador definitivo:

  •  la Ley fue dada por medio de Moisés;
  •  la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo (Jn 1,17)

«Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es».

El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada» (Jn 9,29-33).

El ciego curado no escuchó a los críticos de Jesús y por eso fue expulsado de la comunidad. La parábola de la puerta quiere describir esa experiencia, propia de los que reconocen que Jesús con su revelación hace plena la Ley dada por Moisés :

«En verdad, en verdad os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon» (Jn 10,6-8).

.

Jesús, el Pastor mesiánico

.

Juan quiere mostrar que Jesús es el Mesías esperado:

«Yo soy el pastor, el bueno; conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí… El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre» (Jn 10,14.29).

  • es el anunciado, que se distingue de los anteriores que han robado.
  •  las ovejas son de Dios, que se las ha confiado.

Para eso desarrolla la metáfora del Pastor descrita por el profeta Ezequiel:

.

Os habéis tomado la leche, vestido con la lana y sacrificado las ovejas más gordas (Ez 34,3) El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir (Jn 10,10).
Y ellas se han dispersado, por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las fieras (34,5) el asalariado deja las ovejas y huye, y el lobo las apresa y dispersa (10,12)
Las sacaré de en medio de los pueblos… Las pastorearé  por los montes de Israel (34,13) si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá…
Las apacentaré en buenos pastos (34,14) … y encontrará pasto (10,9).
Yo suscitaré para ponérselo al frente un solo pastor que las apacentará (34,23) habrá un solo rebaño, un solo pastor (10,16)

.

El pastor que da vida a las ovejas

.

Sin embargo Juan busca ir más allá de Ezequiel. Anticipa los temas del discurso de la Última Cena:

.

Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. El buen pastor da su vida por las ovejas (Jn 10,10-11) Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos (Jn 15,13).
Yo soy el Pastor bueno: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre y doy mi vida por las ovejas (10,14-15) Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo (17,3).
El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre (10,29) Cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros (17,11).

.

El Revelador enviado por el Padre es el Pastor acreditado para establecer una relación de confianza y conocimiento mutuo entre él y sus ovejas.

Según el Evangelio de Juan, Jesús posibilita el acceso al Padre, porque no es del mundo, como otros maestros (10,8): «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba  (8,23).

.

Los pastores y el Pastor

.

Los ministros cristianos son llamados en los escritos apostólicos «pastores»:

 [Cristo] «comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros» (Ef 4,11).

 «Exhorto a los presbíteros…: Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios… Y cuando llegue el Pastor principal (arkhipoimen), recibirán la corona imperecedera de gloria» (1 Pe 5,1-4).

Sin embargo el discurso del Pastor en el Evangelio de Juan tiene su propio contexto. No es una enseñanza sobre el oficio pastoral en la comunidad, ya que según este Evangelio Jesús es el único intermediario entre los discípulos y el Padre:

«Habrá un solo rebaño, un solo pastor» (Jn 10,16).

.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

LA PASIÓN EN EL EVANGELIO DE MATEO

.

Cada año en el Domingo de Ramos leemos una versión de la Pasión de Jesús según un determinado evangelio: este año corresponde al de Mateo, como el año pasado el de Lucas y el anterior el de Marcos. La pasión según el evangelio de Juan se lee, en cambio, todos los años el Viernes Santo.

No alternamos la lectura para aportar informaciones históricas complementarias. Sino para poder reflexionar en el significado de la muerte de Jesús según una comprensión diferente, de acuerdo al punto de vista de cada evangelio. Así Lucas comprende la muerte de Jesús como la de un Justo que ha sido asesinado, pero que es manifestado como inocente por Dios al resucitarlo de entre los muertos. Los hombres alcanzan la salvación cuando se convierten y reciben el bautismo para el perdón de sus pecados y para recibir una vida nueva. La resurrección de Jesús tiene un significado teológico; su muerte tiene un significado ejemplar, ya que evangelizadores como Esteban y Pablo recorrerán el mismo camino de sufrimiento de Jesús por anunciar la Buena Noticia.

Marcos comprende la muerte de Jesús como un rescate, como un precio para comprar la libertad de los que vivimos cautivos. Si Pedro se opone a que Jesús padezca es porque vive aún preso de los propios pensamientos humanos, tan alejado de los planes de Dios, que son los que hacen al hombre plenamente libre.

Juan comprende la muerte de Jesús como un paso de este mundo al Padre. Habiendo dado a conocer al que lo envió, retorna hacia Él para preparar una morada a los que han creído. Así, podremos estar donde está Jesús y hacer nuestro su gozo perfecto.

La versión de Mateo que hemos leído hoy interpreta la muerte de Jesús como la pasión de la palabra profética. Cada detalle aparece como cumplimiento de alguna profecía que había sido puesta por escrito. Jesús es reconocido por quienes lo aclaman como «el profeta de Nazaret en Galilea». Padece como los profetas anteriores, de quienes se burlaban como ahora se hace con él: «Profeta, adivina, ¿quién te ha pegado?».

En la Pasión según Mateo Jesús muere porque ha denunciado la ilusión que el ser humano mantiene en relación a su propia vida. Ya en el comienzo de su evangelio Mateo nos presenta a Jesús exhortándonos a tener una justicia mayor, no fundamentada en la ostentación de la oración, el ayuno o la limosna, sino en una vivencia de los mandamientos que está vivificada por la rectitud de la intención. Hacia el final nos recuerda los durísimos reproches contra aquellos que, como sepulcros blanqueados, ocultan su violencia y voracidad; contra los que en el cumplimiento meticuloso de determinadas prácticas terminan colando el mosquito y tragándose un camello, porque han descuidado lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad.

Escuchamos hoy este relato de la Pasión no para culpar a los protagonistas pasados de este drama, sino para reconocer estos reproches como una exhortación para nosotros. No podemos excusarnos diciendo que “Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros hermanos mayores, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas”, porque la historia nos muestra que después de Jesús se siguió enviando profetas, sabios y escribas; que igualmente se los ha matado y crucificado, azotado y perseguido de ciudad en ciudad, hasta nuestros días.

Escuchamos hoy el relato de la Pasión según Mateo porque Jesús todavía quiere reunir a los hijos de Dios, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos. Porque el Evangelio todavía sigue anunciando para nosotros la proximidad del Reinado de Dios, la bondad providencial y misericordiosa del Padre y conserva intactas las promesas hechas a cualquiera que realiza en su vida la justicia.

Escuchamos la pasión de Jesús, porque durante la misma él eligió callar, pues ya había anunciado el Evangelio. Nos ha dejado ahora a nosotros la palabra, para que nosotros enseñemos a todos a cumplir lo que él nos ha mandado. Y lo hacemos con la confianza de que no estamos solos, porque «estará siempre con nosotros hasta el fin del mundo».

Categorías: Año litúrgico

Mt 28,1-10. HA RESUCITADO…

.

«Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve.

Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: «No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán». Esto es lo que tenía que decirles».

Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense». Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán» (Mt 28,1-10).

.

La confesión de fe pascual

.

La fe de los primeros creyentes fue proclamada concisamente mediante el binomio MUERTE – RESURRECCIÓN. Pablo recoge algunas de estas expresiones que él recibió por tradición:

  • “Si creemos que Jesús murió y que resucitó, del misma modo Dios llevará consigo a quienes murieron en  Jesús” (1 Tes 4,14)
  •  “se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre” (Flp 2,8-9)
  •  “… constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos, Jesucristo Señor nuestro” (Rom 1,3-4)
  •  “entregado por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificación” (Rom 4,25)
  •  “Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos” (Rom 14,9)
  •  “recibí que Cristo murió por nuestros pecados, según las  Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras” (1 Co 15,3-4)

Más tarde los cuatro Evangelios desarrollarán narrativamente esta confesión de fe.

.

Los relatos de aparición del Resucitado

.

Los Evangelios no relatan la RESURRECCIÓN de Jesús, sino que muestran al RESUCITADO haciéndose visible en varias ocasiones. Los elementos comunes a todos los relatos de aparición son:

  1.  Aparición del Resucitado en medio de los discípulos reunidos
  2.  el reconocimiento por parte de ellos
  3.  el envío por parte del Resucitado

El núcleo de fe de estos relatos es la PRESENCIA del Resucitado y su RELACIÓN con los discípulos.

De carácter secundario son los relatos del sepulcro vacío:

  • en ellos cada Evangelio presenta una escena muy variada donde se testifica la AUSENCIA del Crucificado.
  • Son de carácter negativo y por eso no constituyen una prueba suficiente.
  • La ausencia del cuerpo de Jesús en el sepulcro podría explicarse de otro modo sin afirmar la resurrección.
  • Sin embargo en el relato de Mateo las mujeres no se encuentran simplemente con el sepulcro vacío, sino que presencian la escena de su apertura…

.

El Ángel del Señor bajó del cielo

.

Mateo relata la escena usando un lenguaje propio de la literatura apocalíptica. Indica de este modo que el acontecimiento pascual da inicio a los últimos tiempos:

DANIEL MATEO
«Su cuerpo brillaba como el crisólito, su rostro tenía el aspecto del relámpago» (10,6) «Como el relámpago que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la Venida del Hijo del hombre» (24,27)
«Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura» (7,9). «Jesús se transfiguró en presencia de los discípulos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz» (17,2).

.

Un hecho indescriptible

.

Ningún Evangelio canónico relata el momento en que Jesús resucitó o dejó el sepulcro. El único texto que describe la salida del sepulcro es un apócrifo del siglo II. Se trataría de un desarrollo del relato de Mateo:

«Durante la noche que precedía al domingo, mientras estaban los soldados de dos en dos haciendo guardia, se produjo una gran voz en el cielo. Y vieron los cielos abiertos y dos varones que bajaban de allí teniendo un gran resplandor y acercándose al sepulcro. Y la piedra aquella que habían echado sobre la puerta, rodando por su propio impulso, se retiró a un lado, con lo que el sepulcro quedó abierto y ambos jóvenes entraron.

Al verlo, pues, aquellos soldados, despertaron al centurión y a los ancianos, pues también éstos se encontraban allí haciendo guardia. Y, estando ellos explicando lo que acababan de ver, advierten de nuevo tres hombres saliendo del sepulcro, dos de los cuales servían de apoyo a un tercero, y una cruz que iba en pos de ellos.

Y la cabeza de los dos llegaba hasta el cielo, mientras que la del que era conducido por ellos sobrepasaba los cielos. Y oyeron una voz proveniente de los cielos que decía: «¿Has predicado a los que duermen?» Y se dejó oír desde la cruz una respuesta: «Sí» (Evangelio de Pedro 35-42)

.

El triunfo de Dios sobre los poderes humanos

.

Se invierte la situación: el Crucificado vive – los soldados están como muertos.

VIERNES por la tarde Amanecer PRIMER DÍA
«José tomó el cuerpo [de Jesús], lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca» (27,59) «El Angel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos» (28,2.4).
«Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia» (Mt 27,66). «Ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho» (28,5-6).

.

Los ejércitos son vencidos por la fuerza de Dios que actúa en los débiles:

  •  «Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó» (Ex 14,28).
  •  «Así venció David al filisteo [Goliat] con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano» (1 Sam 17,50).
  •  «Aquí está la cabeza de Holofernes, el general en jefe de los ejércitos asirios… ¡El Señor lo ha matado por la mano de una mujer!» (Judit 13,15).

.

Hermanos de Jesús por la fe

.

De la revelación angélica y la comprobación del sepulcro vacío las mujeres pasan a un encuentro con el Resucitado.

Su reacción expresa la actitud de los creyentes ante la presencia del Resucitado, aún cuando no lo vean: «ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron» (Mt 28,9).

La consigna de Jesús es la misma que le había ordenado el Ángel. Pero a los destinatarios del anuncio ya no se los llama «DISCÍPULOS» (28,7-8): «No teman; avisen a mis HERMANOS que vayan a Galilea, y allí me verán» (28,10).

Aquellos que escuchan el anuncio de la resurrección y creen en ella se convierten en hijos de Dios y de esta manera en los hermanos y hermanas de Jesús.

.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Mt 21,1-11. UN REY MUY DIFERENTE

Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente, e inmediatamente encontrarán un asna atada, junto con su cría. Desátenla y tráiganmelos. Y si alguien les dice algo, respondan: «El Señor los necesita y los va a devolver en seguida».

Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: “Digan a la hija de Sión: Mira que tu rey viene hacia ti, humilde y montado sobre un asna, sobre la cría de un animal de carga”.

Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado; trajeron el asna y su cría, pusieron sus mantos sobre ellos y Jesús se montó. Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas.

La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba: «¡Hosana al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!

Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: «¿Quién es este?». Y la gente respondía: «Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea» (Mt 21,1-11).

.

Siguiendo los pasos de los profetas

.

Jesús no subió a Jerusalén para morir, sino para anunciar allí el Reinado de Dios como ya lo venía haciendo en Galilea. Pero en su decisión es conciente de la suerte que sufrieron en esa ciudad otros mensajeros de Dios. Las tumbas de los profetas que contempla frente a las murallas son recordatorios de sus respectivos martirios:

«Ustedes construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: ‘Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas’! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas» (Mt 23,29-31).

La muerte de Jesús no es, entonces, el objetivo de su misión. Es, más bien, la consecuencia de su fidelidad en anunciar la Buena Noticia para la cual fue enviado.

.

Una acción simbólica

.

Como otros profetas, Jesús realiza al entrar en la ciudad una acción que encierra un simbolismo. Los que lo aclaman como rey (Lc 19,38) y como hijo de David (Mt 21,9) han captado bien su mensaje. Porque el asno que Jesús monta evoca la imagen de la realeza:

  •  de Salomón recién ungido (1 Re 1,33-44)
  •  del rey Mesías (Zac 9,9)

Jesús expresa con este gesto que ya es inminente la llegada del Reinado de Dios, que él fue anunciando a través de palabras de misericordia para los pecadores y curaciones para los enfermos.

Dios reina de un modo diferente a los reyes de este mundo. Por eso Jesús representa su llegada de una manera distinta de los «triunfos» de esos soberanos.

.

La llegada de los reyes

.

La palabra latina ADVENTUS (griego PAROUSÍA), designaba la llegada de un soberano o un militar vencedor a una ciudad. Sus notas características eran las siguientes:

  • Aparición del gobernante/militar con tropas (y cautivos)
  • Entrada del cortejo en la ciudad
  • Multitudes que dan la bienvenida y celebran
  • Discursos de la elite local, que debe ganarse el favor del recién llegado
  • Acto religioso (sacrificio) en un templo

.

El desfile triunfal revela la tendencia humana a considerar la grandeza como poder, conseguido mediante la victoria militar o política, y a exigir reconocimiento de esa grandeza.

Los habitantes de Jerusalén habían contemplado en tiempos recientes algunas escenas de ese tipo. Algunas con entusiasmo; otras con rabia.

El oportunista Herodes celebra al yerno del emperador Augusto:

«Herodes condujo a Marco Agripa a la ciudad de Jerusalén, donde toda la gente se encontró con él vestidos de fiesta, y lo recibió con aclamaciones. Agripa ofreció una hecatombe de sacrificios a Dios; y agasajó al pueblo, sin omitir ninguna de las grandes delicadezas que pudo conseguir» (Josefo, Antigüedades judías XVI,12-15).

El prepotente Pilato prepara una cruel sorpresa. Renuncia al Triunfo público, para ostentar los signos del poder.

«Pilato, gobernador de Judea, salió de Cesarea con su ejército para invernar en Jerusalén. Concibió la idea, para abolir las leyes judías, de introducir en la ciudad las efigies del emperador que estaban en las insignias militares, pues la Ley nos prohíbe tener imágenes. Por este motivo los gobernadores que lo precedieron acostumbraban a entrar en la ciudad con insignias que carecían de imágenes. Pero Pilatos fue el primero que, dando espaldas al pueblo, instaló las imágenes en Jerusalén, llevándolo a cabo durante la noche» (Josefo, Antigüedades judías XVIII,55-56).

.

Liberación, no conquista

.

Pero la entrada de Jesús contrasta con la de los triunfos romanos.

Las entradas solemnes imperiales, con su despliegue de soldados, prisioneros y estandartes, están pensadas para exhibir autoridad, intimidar y garantizar sumisión.

Jesús no monta un caballo, sino un asno, que evoca también la imagen de Moisés, que se encamina a liberar a su pueblo:

Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los hizo montar en un asno, y emprendió el camino de regreso a Egipto. En su mano llevaba el bastón de Dios (Ex 4,20).

Jesús no es recibido por la aristocracia sacerdotal de Jerusalén, como había ocurrido con Alejandro Magno en su campaña conquistadora (montado en su célebre caballo Bucéfalo):

Alejandro contempló desde lejos a la multitud con vestidos blancos, a cuyo frente iban los sacerdotes con túnicas de lino, y el sumo sacerdote con su vestidura de púrpura y escarlata (Josefo, Antigüedades de los judíos, XI,342).

Más bien, la ausencia de los sacerdotes presagia la oposición que presentarán a su mensaje.

.

Misericordia, no sacrificios

.

Jesús no ofrece un sacrificio en el Templo, como los participantes de los triunfos. Al contrario, se opone al culto sacrificial expulsando a los vendedores con sus animales:

Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes (Jn 2,13-15).

El Reinado de Dios anunciado por Jesús no es tiránico, como los conocidos en la historia humana. No se funda en la violencia bélica, ni emplea la explotación económica ni el privilegio social:

Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud“ (Mc 10,42-45).

Se caracteriza por el servicio a los demás y por la paz. No viene a conquistar nuestro mundo, sino a transformarlo por el amor.

.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Jn 11,1-4. YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

 

Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo.
Las hermanas de Lázaro enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo.»
Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando oyó que éste se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea.»
Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»
Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»
Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo.»
Jesús, conmovido y turbado, preguntó: «¿Dónde lo pusieron?»
Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás.»
Y Jesús lloró.
Los judíos dijeron: «¡Cómo lo amaba!»
Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podía impedir que Lázaro muriera?»
Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, y dijo: «Quiten la piedra.»
Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto.»
Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste.
Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»
Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!»
El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.
Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar.»
Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en Él. (Jn 11, 1-7. 20-27. 33b-45).

.

Los signos del Evangelio de Juan

.

Los siete signos del Evangelio de Juan tienen la función de evocar otra realidad, diferente de la captada a simple vista por los testigos.

  1. La conversión del agua en vino en Caná (2,1-11).
  2. La curación del hijo del funcionario (4,46-54).
  3. La curación del enfermo en la piscina (5,1-18).
  4. La multiplicación del pan (6,1-15).
  5. La caminata sobre el mar (6,16-21).
  6. La curación del ciego de nacimiento (9,6-7).
  7. La resurrección de Lázaro (11,17-26)

Jesús desarrolla a través de diálogos el nivel más profundo de comprensión del signo, ligado no a lo inmediato, que es perecedero, sino a lo que permanece para siempre y da Vida eterna.

.

El más grande de los signos

.

Conforme a la intención declarada al final del Evangelio (Jn 20,30-31), el efecto de cada una de las señales es el don de la VIDA otorgada por Jesús. A través de los milagros se mejora la calidad de vida de los beneficiados,

  •  desde la simple COMODIDAD (suministrar vino en una boda)
  •  a la restitución de la VIDA a alguien que ha muerto (Lázaro).

Esas mejoras progresivas de la vida apenas son «señales» de la VIDA plena otorgada por Jesús como don de Dios.

Tomás y los otros discípulos se quedaron pensando en la MUERTE: la que padecería Jesús. No captaron que Jesús los conduce hacia la Vida que dará a Lázaro:

«Vayamos a verlo» (NO «Vayamos a morir a Judea» ).

.

Marta y María

.

En el Evangelio de Lucas las dos hermanas tienen actitudes distintas. María se queda con la parte buena que no le será quitada (Lc 10,42).

Pero en este Evangelio Marta aventaja a su hermana, que de nuevo se queda en su lugar. Esta vez es la motivación de Marta la que expresa mejor el discipulado:

.

MARTA MARÍA
Salió al encuentro de Jesús (11,20) Permanecía en la casa (11,20)
Manifiesta su confianza (11,22) Se queda hundida en el dolor …
Tiene esperanza (11,24). … y sufre la separación (11,33)
Expresa su fe: «Sí, Señor, CREO que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo» (11,27).

    ——————

.

La Resurrección y la Vida

.

La fe tradicional de Marta (en la resurrección FINAL) es superada por la revelación de Jesús (la resurrección ACTUAL). Jesús es YA para el creyente RESURRECCIÓN y VIDA:

.

PRESENTE FUTURO
El que cree en mí aunque muera, vivirá (RESURRECCION)
y todo el que vive (VIDA SOBRENATURAL) y cree en mí no morirá jamás (NO SE PERDERÁ)

.

Por medio de Jesús el creyente se convierte DESDE AHORA en un VIVIENTE: está animado por la Vida divina, que después de su muerte se hará finalmente plena y definitiva.

.

La Luz de la Vida

.

El recuerdo del milagro de la piscina de Siloé pone en evidencia el poder de Jesús. También la exclamación de las hermanas:

MARTA MARÍA
«Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto» (11,21). «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto» (11,32).
ALGUNOS JUDÍOS «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?» (11,37).

Al relacionar ambos signos quedan vinculados también la LUZ y la VIDA:

«En la Palabra estaba la VIDA, y la Vida era la LUZ de los hombres» (Jn 1,4).

«Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la LUZ de la VIDA» (8,12)

.

El Servidor de Dios

.

El milagro es descrito muy brevemente, con pocas palabras.

Pero estas palabras, dichas con la confianza de que «Dios escucha a al que lo honra y cumple su voluntad» (Jn 9,31), manifiestan la actitud de Jesús como el Siervo de Dios:

«destinado a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer SALIR de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas» (Is 42,7).

«para decir a los cautivos: «¡SALGAN!», y a los que están en las tinieblas: «¡Manifiéstense!» (49,9).

.

Caminar una Vida nueva

.

El signo adelanta lo que va a suceder con el mismo Jesús.

Pero, a la vez, se distingue de la resurrección de Jesús, ya que Lázaro necesita ser desatado; Jesús lo hace solo…

«El otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro [de Jesús], vio las vendas en el suelo, aunque no entró.

Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte» (Jn 20,4-7).

Como en el caso del enfermo de la piscina (Jn 5,1-18) y del ciego (Jn 9,6-7), aquí también Jesús manda que Lázaro CAMINE y él desaparece de la escena.

Quien recibe el DON de Dios ya puede (y debe) «ANDAR una Vida nueva» (Rom 6,4).

.

.

Categorías: Comentario del Evangelio

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: